Este fic me pidió una amiga que lo publicara por ella, así que yo, Reita, no me hago responsable de lo que dice este escrito ni las sugerencias que da.
Quedando claro, los dejo con su autora.
Hola, soy Alma y me dedico a escribir de vez en cuando. Este fic lo hice hace poco aunque la banda ya tiene tiempo que me gusta. Le pedí de favor a Reita que me lo publicara porque ando con poco tiempo ultimamente para pasarme a los foros... espero les guste, me encantaría saber sus comentarios sobre él.
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Cap I
Aoi estaba seguro de que trinfaría, pero para eso necesitaba entrar en una banda que le diera la certeza de que eso podría alcanzarse fácilmente. Y encontrar una banda que te de ello no es sencillo, por mucho tiempo creyó que debía darse por vencido e intentarlo con cualquier banda que le prometiera la luna y las estrellas, pero algo en su interior no se conformaba con esas promesas, necesitaba algo...
Ese algo lo encontró en aquella banda llamada Gazette. El nombre no le convenció mucho al principio, y la facha de los integrantes no parecía nada del otro mundo, pero de todos modos hizo el intento. Cuando tocó para ellos intentó hacerlo lo mejor posible, algo le decía que necesitaba estar en esa banda. Al terminar de tocar el vocalista se le acercó diciéndole con una sonrisa:
-Estas en la banda, pero eres segunda guitarra, no importa?
-Para nada -contestó Aoi con otra sonrisa de entusiasmo. A él nunca le había importado eso de primera o segunda guitarra, después de todo Hide-sama había sido segunda guitarra en el grupo y ahora era toda una leyenda. La respuesta de Aoi fue satisfactoria para los demás, al parecer temían que Aoi deseara el lugar de primera guitarra que por supuesto no estaba dispuesto a ceder el que ya lo tenía.
El día cuando los oyó tocar confirmó aquella corazonada. Aunque la batería no terminaba de convencerle, el bajo sonaba bastante bien. El chico sabía lo que hacía y lo demostraba hasta en la forma de bajar los dedos y pisar las cuerdas. Con él no sabía quien dominaba a quién, en unos momentos se mostraba tan diestro que podrías jurar que era él quien dominaba el instrumento, pero cuando cerraba los ojos y se dejaba llevar por la melodía, podrías pensar que el instrumento lo dominaba a él. Sea cual fuere, el verlo disfrutar mientras tocaba le dejó una grata satisfacción. Luego estaba el vocal, su voz podía ir de un grave a un agudo aunque le faltaba un poco de mejorar en la afinación, sin embargo las letras fue lo que más le dejó impresionado: coincidía con lo que decía, era exactamente lo que pensaba o sentía en ocasiones, y esa experiencia con las letras no le sucedía muy amenudo. Pero el que más le impresionó fue el guitarrista.
-¿Cómo se llama?
-Uruha -contestó el vocalista mientras lo veían afinar la guitarra.
-Necesito aprenderme los nombres.
-No te preocupes, puedo repetirlos, sé lo difícil que es. -sonrió. En ese momento se quedaron callados para escuchar a Uruha tocar. Al verlo parecía un ángel con ese aspecto andrógino con el cabello largo y la mirada tan penetrante, al tocar emitía sonidos que le hicieron erizarse, Uruha se volvía uno solo con la guitarra, todo desaparecía alrededor de él, no exitía nada más, Aoi era un simple expectador que solo podía contemplarlo, como un creyente contempla a su santo haciendo un milagro. Asi le pareció Uruha, un ser alado tocando la guitarra, un dios deleitando a simples mortales con su divina música. Entonces todo fue más claro para Aoi, y a partir de ese momento se consagró a la banda.
Sin embargo lo que hacía tambalear a la banda era el baterista, era inconstante, mostraba siempre desinterés y en poco tiempo tiró la toalla para dejarlos cojeando y sin saber que hacer. Fue entonces cuando encontraron a Kai, la última pieza que les hacía falta para armar el cohete que despegaría con el nombre de Gazette.
-Mucho gusto Kai, soy Aoi.
-Así que tu eres el guitarrista de la banda ne? Mucho gusto! -Uruha se acercó para saludarlo también pero tenía la guitarra de Aoi.
-Toma, ahora se escucha mucho mejor.
-Muchas gracias Uruha-san! Él va a ser nuestro baterísta, su nombre es Kai
-Mucho gusto Uruha-san, tu le ayudas a Aoi?
-Soy la primera guitarra -dijo con su mirada penetrante y con una sonrisa curva
-Disculpa! Mucho gusto
Ahora todos estaban seguros de que algo pasaría, estaban completos y Kai hacía que la música de Gazette sonara mejor de lo que había sonado hasta entonces. En poco tiempo, Kai se volvió un integrante indispensable para la banda, su esfuerzo no iba solo en tocar bien, sino conseguir buenos lugares donde tocar, buscar donde ensayar, llamar a los demás para reunirse y componer...
-Creo que Kai debería ser el líder de la banda -dijo de pronto Ruki y todos alzaron la mirada para verlo a él. Se encontraban en el cuarto de Kai encerrados, sentados algunos en la cama y otros en el suelo, intentando ensayar con el poco espacio que tenían y sin eléctricidad debido a la tormenta eléctrica que no paraba. Y no es que ellos no quisieran ensayar, desde que vieron el primer rayo caer habían acordado que si morirían, estarían juntos, pero la madre de Kai no consintió para nada el suicidio grupal. Así que lo poco que podían hacer era encerrarse en el cuarto de Kai y practicar con los instrumentos apagados. Para ese momento Kai estaba analizando la última letra de Ruki cuando el vocalista lo había observado durante esos minutos con la cara seria. Sin embargo ahora que todos lo veían parecía muy satisfecho de sí mismo, aún más de lo que siempre se ponía cuando elogiaban sus canciones.
-Ruki tiene razón -habló Aoi que después de la entrada de Kai por fin pudo dejar de verse como el recién llegado -Kai haría un buen trabajo como líder de la banda, yo estoy de acuerdo.
-Sí ustedes estan de acuerdo para mí esta bien -dijo Reita regresando su vista al bajo y continuó con sus movimientos rápidos tocando notas de una melodía.
-Mientras no sea yo el líder por mí no hay problema -dijo Uruha para después continuar limpiando su guitarra.
-Pues, a mi no me molesta -dijo Kai encogiéndose de hombros y mostró una amplia sonrisa.
-Entonces esta decidido! -concluyó Ruki -Tu serás nuestro líder!
-Les prometo hacer mi mejor esfuerzo como líder.
-Confiamos en ti Kai -respondió Aoi.
La fama no les llegó de la noche a la mañana, y aunque ellos estaban concientes de que el camino era largo, en ocasiones podía ser desesperante. Sin embargo comenzaron a sonar en el mundo de las bandas indies y cada vez los invitaban más a las presentaciones que se organizaban con las demás bandas. Fue entonces cuando la primera señal de éxito llegó en las manos de la disquera de la PSCompany, con ella firmaron el contrato y en poco tiempo Cassis comenzó a sonar en todas las estaciones de radio, mientras que el video se pasaba constantemente en la televisión.
-¿Quién iba a pensar que una balada nos abriría las puertas? -pensó Ruki en voz alta cuando todos celebraban sus ventas del single en un bar.
-Bueno, así les pasó a varias bandas de Heavy Metal en Estados Unidos -contestó Reita para después darle un trago a su cerveza
-Solo espero que no piensen que así es toda nuestra música, esa no es la esencia de Gazette. -Uruha sonaba un poco desanimado
-Eso depende de nosotros, de que cuando nos oigan tocar las demás canciones se den cuenta de que no solo somos Cassis
-Bien dicho líder-sama! -dijo Aoi y Kai solo comenzó a reirse nervioso mientras que los demás no tardaron en burlarse de él.
El tiempo iba pasando haciendo que los cinco fueran conociendose más por las experiencias que compartían, y aunque aún no habían experimentado las giras, convivían mucho en las grabaciones y sesiones fotográficas. Y fue justo en una sesión cuando Ruki se acercó a platicar con él, a partir de Cassis su relación de amistad se hizo más fuerte debido a que compusieron una parte de la canción juntos, y es que al parecer Ruki siempre se avergonzaba de pedirle ayuda a Uruha a pesar de conocerlo más tiempo.
-Esa película es muy buena -comentaba el vocal con una sonrisa sentados los dos recargados en una gran mesa llena de cosas, entre ellas cigarros -Ayer la vi con Reita.
-Así? Fue Reita a tu casa? -preguntó Aoi mientras sacaba el humo del cigarro por la boca.
-Sí, lo invité a cenar porque no creía que cocinara. Le hice un espaguetti.
-Vaya, sabes cocinar?
-Un poco, aún no son muchos los platillos pero me gusta hacerlo cuando hay visitas, cocinarme a mi no me gusta.
-Jajaja, que curioso, a mi me da flojera cocinarme a mí mismo, pero para mis amigos y mis novias siempre he cocinado.
-Enserio? Sí que es curioso...
-Parece que tu y Reita se estan llevando bien...
-Es muy gracioso, sabes?
-Sí, he oido unas cuantas bromas de él y me parece gracioso, pero cuando me ha tocado estar con él siempre permanece muy serio... llevando ya tanto tiempo de conocernos!
-Tal vez no han coincidido en algún tema que los haga conversar... la verdad es que hace poco que Reita y yo nos llevamos tan bien, porque antes Uruha y Reita eran uña y carne, parecía que nunca se separaban y me hacían a un lado todo el tiempo. Sin embargo quería hacer amigo de ambos, y aunque no ha funcionado aún con Uruha, parece que con Reita esta dando frutos mi esfuerzo. Aunque el otro día Uruha se ofrecio a darme un aventón a mi casa, ese día solo hablamos de la banda pero sonreía, a lo mejor pronto veré mi esfuerzo recompensado también con él.
-Mmm... parece que yo también tendré que esforzarme...
-Al menos me da gusto poder llevarme contigo. A pesar de que siempre platicas con todos no habíamos tenido esta cercanía.
-Cierto... creo que nos pasa a todos, aparentemente nos llevamos pero aún no nos contamos nuestras mejores experiencias en la cama -Ruki comenzó a reír.
-Claro, de eso estoy hablando, de la confianza.
-Oye Ruki -entró de pronto el bajista en la habitación donde se encontraban -No dejé el juego de King of Fighters en tu casa?
-Creo que sí, no lo sacaste de la consola?
-No recuerdo
-Habrá que checarlo...
-Tengo sed, me acompañas a buscar algo para tomar?
-Claro -Ruki se levantó y se marchó junto con Reita. Aoi solo sonrió, le dió otra calada a tu cigarro y tomó su guitarra acústica que se encontraba a un lado para empezar a tocar. Cerró los ojos para concentrarse en la tonada que provenía de su cabeza, intentando solo con la mente imaginar lo que tocan sus dedos... pero una nota no se oyó bien, él no la tocó. Abrió los ojos.
-¿Qué haces? -Uruha estaba parado frente a él, agachado, lo que hizo pensar a Aoi que fue él quien había hecho ese sonido en su guitarra.
-Nada, solo tocaba...
-Una nueva canción?
-Esta tonada viene torturandome una semana pero no quiere salir, me hace falta la letra para poder entenderla. -Uruha levantó una ceja
-Así que también eres compositor, me sorprendes Aoi, eres muy creativo. -Aoi sintió que las mejillas le ardían.
-Gracias
-Ruki se fue con Reita cierto?
-Sí, Reita tenía sed
-Reita... parece que se llevan muy bien no?
-Sí -Aoi notó una mueca de desagrado en la boca de Uruha.
-Te molesta?
-No, después de todo Ruki puede llevarse con quien quiera. -¿Ruki? Aoi frunció el ceño pero Uruha no lo vió, parecía concentrado en prender un cigarro. Ruki no era el nombre que Aoi esperaba escuchar, pensó que Uruha estaba celoso de que Reita se llevara bien con Ruki porque es su mejor amigo, más no que fuera Reita la causa de los celos... ¿Habrá entendido mal? -Pero no importa... ¿quieres ir de compras conmigo? -Aoi abrió más los ojos. -Necesito ropa nueva y mi hermana siempre me acompaña pero esta vez esta ocupada...
-Claro, pensaba en comprarme unos lentes oscuros.
-Perfecto, entonces vamos de compras.
-Uf! necesitaba algo de tomar -Aoi se oía cansado pero su cara mostraba plena satisfacción, mientras tomaba hechó un vistazo al cerro de bolsas que se encontraban en una silla a su lado y volvió a sonreír. -Encontramos varias cosas.
-Sí, lo mejor de todo es que conseguimos cosas buenas... -Uruha lo miró por un momento en silencio y luego sonrio -aún no puedo creer que no te hayas quejado por todo el recorrido.
-¿De qué hablas? Recorrimos todo el centro comercial y gracias a eso encontré todo lo que compré.
-Es que la mayoría de las personas que me han acompañado se quejan de caminar tanto, no aguantan mi recorrido, solo mi hermana y ella comienza a quejarse ya en las últimas tiendas.
-A mí siempre me ha gustado mucho comprar, mi madre disfrutaba llevarme al centro comercial los fines de semana. En un principio me divertía solo por el simple hecho de estar con ella, pero cuando fui creciendo vi sus beneficios, desgraciadamente mi madre ya no me puede acompañar y hasta ahora las novias que he tenido no les gusta comprar.
-Dejame decirte que es raro encontrar a un hombre que le guste, siempre pensé que viviría llendo de compras con mi hermana o que encontraría a una chica como ella... pero ahora que te conozco creo que ya no tendré que esperar a que esa chica caiga del cielo -sonrió, haciendo que Aoi sienta un cosquilleo en el estómago.
-Parece que no -se sentía nervioso, de pronto sus manos temblaban y para disimular tomó el vaso con ambas manos mientras tomaba el agua en el popote concentrándose en el líquido.
-Seremos la pareja perfecta...! -Aoi casi se atraganta con el líquido y Uruha guardó silencio
-Lo siento estoy bien.
-Te decía, seremos la pareja perfecta del centro comercial.
-Jeje...claro, como una especie de amigos de compras.
-Jajaja, que cursi se oye. Me gusta más la pareja perfecta.
-Ok, la pareja perfecta...
-Parece que tenemos muchas cosas en común, no solo la música, el gusto por la guitarra, ahora también las compras... que más?
-No lo sé...-contestó apenado Aoi y Uruha volvió a sonreir. Aoi se imaginaba así mismo completamente rojo como un tomate, pero al parecer Uruha no notó nada, pues no le dijo alguna observacióncon respecto a su cara . Ni siquiera cuando iban de camino a casa de Aoi . Ni tampoco cuando Uruha le pidió una taza de té y pasar a su cas, al parecer no tenía la intención de irse pronto. Mientras el corazón de Aoi palpitaba emocionado cuando le abrió la puerta y lo guió hasta su cuarto. A penas abrio la puerta, Uruha se tiró en la cama.
-Qué cuarto más arreglado! Todo en su lugar -decía Uruha acostado dándole un vistazo a la habitación. -Deberías ver el mío, creo que te desmayas... aunque el de Reita no se queda atrás!
-Ya lo creo... por lo sorprendido que estas de mi cuarto ya me imagino los suyos... quieres algo de tomar?
-Tienes sake?
-No, si esta fuera mi casa tendría sake y cerveza, pero esta casa es de mis padres.
-Solo eso estoy deseando, por fin ver el dinero para comprar mi departamento y vivir solo. Estoy harto de la dependencia, quiero libertad!
-Libertad... entiendo eso. -Aoi agachó la mirada permaneciendo parado a la mitad de la habitación. Sabía lo que era desear la independencia y la libertad para no esconderse, había tenido que vivir toda su adolescencia hasta ahora con eso. Y es que no le faltaba nada, su madre le consentia todo porque le quería mucho, pero Aoi no podía decirle todo lo que hacía a sus espaldas, como irse de parranda y tener mentir para quedarse en casa de un amigo, o inventar miles de excusas para que no se enterara que iba con su novia y tendrían relaciones; su madre conoció a todas sus novias, pero siempre con la idea de que eran vírgenes y castas, mientras que los amores secretos de Aoi, no... ni siquiera pensar en contarle a su mamá que es bisexual y además que ya ha tenido relaciones sexuales con un hombre, nunca lo entendería.
-Hasta eso tenemos en común -Aoi alzó la mirada espantado de que Uruha haya podido leer sus pensamientos -los dos somos amantes de la libertad, pero hasta ahora solo hemos probado migajas de ella, no tenemos ni idea de lo que realmente significa libertad... -Aoi suspiró con un sentimiento de alivio y pesadumbre.
-Entonces, que te traigo de tomar?
-Traime solo agua para que vengas rápido, no quiero que te tardes
-Ok -Aoi salió a paso ligero de la habitación pero llegando a las escalera bajó corriendo, cruzó la sala y el comedor como rayo para llegar a la cocina y abrir el refrigerador, sacar una jarra de agua, sacar rápidamente dos vasos y llenarlos de líquido para después caminar lo más rápido que el líquido le permitiera sin el peligro de derramarse.
-Me tarde? -preguntó en cuanto llegó y enseguida Uruha se levantó un poco de la cama para sentarse y tomar el vaso.
-Un poco
-Lo siento -dijo sentándose a un costado de la cama
-Jajaja, baka! Es broma, no te tardaste -Aoi sonrió apenado y tomó un trago del agua, pero entonces sus ojos notaron algo que hasta ahora no había percibido del rostro de Uruha.
-¿No haz dormido bien? Tienes ojeras
-¿Qué? ¿Se me notan mucho? No, no he podido dormir
-¿Por qué? ¿Tienes problemas que no te dejan dormir?
-Sí, problemas... pero nada grave
-Si no fuera grave te dejaría dormir no?
-No tiene importancia -de pronto sintió que a pesar de estar a tan corta distancia, estaba tan lejos de él. ¿Qué podía ser lo que tanto le preocupaba? ¿Problemas con sus padres, trabajo, amor? Sea lo que fuera, Aoi sintió que por mucho que insistiera Uruha no se lo contaría, al menos no esa tarde.
-Deberías relajarte para poder dormir... -Aoi se sentía mal por no poder ayudar a su ahora pareja de compras, guardó silencio un momento y una idea le cruzó por la cabeza -¿No haz intentado con masajes?
-Claro, como puedo hacermelo yo mismo
-Yo sé algunas técnicas de masaje
-Enserio? -Uruha no esperó la respuesta, dejó el vaso en la mesita de noche y se puso boca abajo y tomó la almohada para acomodar su cabeza poniéndo su cara a un costado. -Puedes empezar.
-Ah sí! -Aoi se paró casi de brinco y dejó su vaso junto al de Uruha, pero cuando regresó su mirada al cuerpo del castaño no pudo evitar fijarse que el pantalón le quedaba muy justo en el trasero... tragó saliva -¿Así acostado?
-¿Quieres que me pare? Me voy a relajar mucho parado -dijo sarcástico
-No, estas bien así -agachándose comenzó a hacerle un masaje encima de la camisa, solo apretando puntos específicos y masajeando alrededor. Debía concentrarse, solo tenía que pensar que la persona a la que le estaba haciendo el masaje no era Uruha, sino una persona que no le interesaba, mucho menos atraía... un simple masaje en la espal...
-Ah! Sí, Aoi... que bueno eres! Ya me estoy relajando... un poco más ahí... sí! Au! Me duele... más... ah~ que rico... este es el paraíso -sí al menos el paciente fuera silencioso la concentración podía funcionar, pero la voz grave de Uruha, ronca por la posición en la que se encontraba, no ayudaba en nada. Mucho menos los gemidos! Debía hacer algo, su cuerpo comenzaba a reaccionar con los sonidos y eso no era bueno, tenía que concentrarse en algo... en el silencio... ¿silencio? Abrió los ojos y se dió cuenta de que Uruha ya no hacía ningún ruido, respiraba tranquilamente. Se acercó a su rostro y confirmó que se había quedado dormido, entonces dejó su espalda y salió corriendo al baño para tirarse agua fría en la cara y recuperar la compostura. Respiró ondo y se miró en el reflejo del espejo ¿Qué demonios le pasaba? No podía estarse enamorando de un compañero, un nuevo amigo, eso solo arruinaría la amistad, simplemente no estaba permitido, sería malo para la banda en caso de que su relación no funcionara... eso sí realmente podía haber una relación. Ahora solo podía conformarse con ser su amigo, ¡Nada más! Se dedicó una mirada de reproche, suspiró y se secó el rostro para salir y entrar de nuevo a la habitación donde aún dormía Uruha. No tenía el valor de despertarlo, tal vez lo mejor era que se quedara ahí hasta mañana para que recuperara las horas de sueños que ha perdido, pero tenía que avisar a la familia de Uruha que no regresaría... ¿Cómo? No tenía el teléfono de su casa... pero tal vez alguien lo tenga. Salió del cuarto y cerró la puera con cuidado tras de sí para después sacar su celular y marcar un número en lo que bajaba las escaleras y se sentaba en el sillón de la sala. Una gran sonrisa dibujaba su rostro, y es que no podía evitarlo al recodar todo lo que había ocurrido esa tarde, su corazón no se quedaba tranquilo...
-Moshi moshi, Reita desu -se escuchó del otro lado del teléfono.
-Wao Reita, te han dicho que tu voz se escucha muy sexy por teléfono?
-Mi voz siempre se escucha sexy, que tu no lo hayas notado hasta ahora es otra cosa
-Jajaja! Ya veo, lo siento
-Te oyes contento
-Un poco, fui de compras hoy.
-Enserio? Y te gastaste todo tu dinero, supongo
-Claro que no! Solo compré lo indispensable
-Si te refieres a un bolso que combine con tus ojos como algo indispensable entonces comprendo.
-Reita!
-Bueno, supongo que no me hablaste para contarme tu día de compras, para eso le hubieras hablado a Ruki...
-¿A mí qué? -se escuchó la voz del vocalista a lo lejos
-¿estas con Ruki?
-Sí, vine por mi videojuego
-Ah! Mandale saludos de mi parte
-Que Aoi te manda saludos...
-¡Yo también te quiero Aoi!
-Dije que te manda saludos, no que te quiere
-Pero Aoi me quiere!! ¿Verdad Aoi?
-Sí, también lo quiero... esta borracho?
-Que también te quiere... sí parece que se le subieron las cervezas
-Tomaron?
-En un bar cerca de aquí, pero me acordé de que tenía mi videojuego en casa de Ruki
-Ah... ya veo -eso explicaba porque Reita estaba tan conversador con Aoi
-Entonces... que se te ofrecía?
-Ah sí! Quería preguntarte el teléfono de la casa de Uruha
-¿Su teléfono? ¿Qué, te volvió loco que ahora lo vas a acosar?
-Claro que no!!
-Jajaja es broma, no es para que te molestes... pero para que lo quieres?
-Es que quiero avisar de que Uruha no llegará a casa, se quedó dormido aquí
-Estaba tan ahogado que se quedó dormido?
-¿Ustedes también fueron a tomar? -volvió a intervenir Ruki -Nos hubieran dicho e ibamos juntos
-No, no tomamos, simplemente estaba cansado y se quedó dormido.
-Mmm... esta bien, pero si se molesta porque te lo di será culpa tuya
-No entiendo por qué se molestaría
-No lo conoces... tienes donde apuntar? Es 230956931
-Gracias
-Reita, que buena memoria tienes! -exclamó Ruki asombrado
-Claro, siempre he sido bueno para recordar cosas
-Bien, gracias de nuevo, nos vemos mañana.
-Sí nos vemos
-Bye!! -gritó Ruki
-Ja ne -y Aoi colgó, ahora debía hablar con la mamá de Uruha.
La madre de Uruha no hizo muchas preguntas, se limitó con saber que su hijo estaba sobrio y que solo se había quedado dormido en casa de Aoi. También preguntó si había alguna chica, al descartar todas esas posibilidades le agradeció a Aoi y pidió que cuidara de él. En cuanto colgó llegó su madre y le contó que tenían visitas. Su madre tampoco se preocupó, y más sabiendo que estaba dormido y que no pensaba a dar señales de vida hasta el día siguiente. Cenaron juntos y después de ayudarle a su madre con los trastes subió a su habitación que ahora se encontraba en penumbra por la caída de la noche. A ciegas encontró su pijama recordando el lugar donde siempre la pone, salió casi de puntitas de la habitación para ir al baño y cambiarse. Después de hacer el ritual de lavarse los dientes y la cara antes de acostarse se dirigió a su recamara con un futón entre brazos. Al llegar lo colocó a un lado de la cama y lo acomodó. Después se acostó y se volteó para observar a Uruha, quien permanecía en la misma posición que lo había dejado en la tarde, abrazando la almohada boca a bajo. Con la oscuridad a penas podía ver la silueta, pero la imagen que aún seguía fresca del momento que le dió el masaje le ayudaba para casi verlo. Solo esperaba que no fuera a incomodarle la ropa, la usaba muy ajustada... sino fuera tan débil de carne le haría el favor de quitársela pero eso podría ser peligroso. Era mejor dejar las cosas como estan, hasta mañana.
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Alma: Esto es solo el comienzo
Reita: ¬¬ esperen a ver lo que viene